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Un nuevo año: discernimiento, esperanza y fidelidad en el caminar teológico

  • Foto del escritor: ATH
    ATH
  • 2 ene
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 3 ene



Cada inicio de año nos sitúa frente a una pausa necesaria. El ritmo cotidiano se detiene, aunque sea por un momento, y nos permite mirar hacia atrás y hacia adelante con mayor claridad. En ese ejercicio, inevitablemente surgen preguntas profundas: ¿qué hemos aprendido?, ¿qué debemos corregir?, ¿qué nos está pidiendo Dios hoy?

Desde la fe cristiana, el cambio de año no es simplemente un hito cronológico. Es una oportunidad espiritual. Un tiempo propicio para el discernimiento, para examinar nuestro caminar personal, ministerial y comunitario a la luz de la Palabra de Dios.


El tiempo como don y responsabilidad

La Escritura nos recuerda que el tiempo no es algo que poseemos, sino un don que administramos. Cada año recibido es gracia, pero también responsabilidad. No se trata de “comenzar de nuevo” como si nada hubiera ocurrido antes, sino de continuar el camino con mayor sabiduría, madurez y dependencia del Señor.

En un contexto marcado por cambios acelerados, tensiones culturales y desafíos para la Iglesia, la tentación puede ser reaccionar sin reflexión o adoptar respuestas superficiales. Sin embargo, la fe cristiana nos llama a algo distinto: a pensar, a discernir y a actuar con convicción, arraigados en la verdad del Evangelio.


La teología como servicio a la Iglesia

En ATH entendemos la teología no como un ejercicio meramente académico, sino como un servicio vivo a la Iglesia. La reflexión teológica bien fundada fortalece la fe, orienta la práctica pastoral y ayuda a las comunidades a responder con sabiduría a los desafíos de su tiempo.

Una Iglesia que reflexiona es una Iglesia que discierne mejor. Una fe que piensa es una fe más resistente, más humilde y más comprometida con la verdad. Por eso, la formación teológica no es un lujo reservado para algunos, sino una necesidad para todos aquellos que sirven, enseñan y acompañan al pueblo de Dios.


Renovar el llamado, no solo los propósitos

El inicio de un nuevo año suele estar cargado de propósitos. Sin embargo, desde una perspectiva cristiana, más importante que renovar metas es renovar el llamado. Volver a escuchar la voz de Dios, recordar por qué servimos, a quién seguimos y para qué fuimos enviados.

Este tiempo nos invita a revisar nuestras motivaciones, a purificar nuestras intenciones y a fortalecer nuestra fidelidad. El verdadero crecimiento espiritual no siempre se mide en resultados visibles, sino en obediencia constante y en una fe que persevera incluso en medio de la incertidumbre.


Una comunidad que camina junta

ATH existe porque creemos en el valor del caminar comunitario. Nadie crece solo. La formación, el diálogo y el acompañamiento mutuo son esenciales para un desarrollo integral del liderazgo cristiano.

Durante este nuevo año, reafirmamos nuestro compromiso de seguir creando espacios de formación, reflexión y encuentro para pastores, líderes, estudiantes y comunidades hispanas. Espacios donde la Escritura sea central, la teología sea fiel y el diálogo sea honesto y edificante.


Mirar el futuro con esperanza

El futuro no nos pertenece, pero confiamos en Aquel que ya está en él. Esa certeza es la base de nuestra esperanza. No una esperanza ingenua, sino una esperanza firme, anclada en la fidelidad de Dios y en la promesa de su presencia constante.

Que este nuevo año nos encuentre atentos a la voz del Señor, dispuestos a aprender, abiertos a ser transformados y comprometidos con una fe que se vive, se piensa y se comparte.


Desde ATH, comenzamos este nuevo año con gratitud por el camino recorrido y con esperanza por lo que Dios seguirá haciendo en medio de su Iglesia.

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