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Cuando el aula se apagó: las cuatro presencias que sostienen una clase en línea

  • Foto del escritor: ATH
    ATH
  • hace 11 minutos
  • 6 min de lectura

En dos o tres semanas de marzo de 2020, miles de profesores tuvieron que enseñar por una pantalla sin haberlo elegido. Lo que se aprendió en esa transición no fue técnico: fue pedagógico, y sigue siendo válido.


En marzo del 2020 vivimos lo que llamamos una crisis de carácter mundial. La pandemia del Covid-19 reforzó la prevalente necesidad de que miles de profesores entraran forzadamente al ámbito educativo donde la intersección de la tecnología y la educación se vuelven inevitables. En término de dos a tres semanas, los salones de clases y las instituciones de educación cerraron sus puertas y fueron desafiados a proveer educación virtual por medio de tecnología.


Lo importante es que la transición no empezó de cero. La tendencia venía marcada hace más de una década.


El crecimiento venía de antes

La investigación y las estadísticas sobre la educación por medio de tecnología apuntan al continuo aumento de estudiantes y programas académicos que se ofrecen totalmente en la modalidad virtual en los Estados Unidos.

En 2008 había 3.9 millones de estudiantes en línea. En 2014 el número aumentó a 5.1 millones. Y en 2016 continuó creciendo hasta 6.3 millones. Estos números demuestran claramente el crecimiento en la intersección de tecnología y educación, que en 2019 se incrementó sobremanera. La pandemia luego forzó a todos los profesores a utilizar tecnología para proveer educación, en lo que se ve como un posible fenómeno que continuará el incremento y la transformación del modelo educativo tradicional.


Dos métodos, no uno

Hay dos métodos para ofrecer educación por medio de la tecnología. El método sincronizado es aquel en que los estudiantes se conectan en tiempo real para tener una clase virtual, pero en línea. El método asincronizado es aquel en que los estudiantes no participan de videoconferencias en vivo, sino que el contenido de la clase está disponible por medio de materiales que ellos pueden ver y acceder en cualquier momento de la semana.

Los dos métodos son efectivos y en ciertos casos se utiliza una mezcla de los dos. Discutir cuál es superior suele ser una distracción. Lo determinante no es el método sino lo que el docente hace dentro de él.


El marco: cuatro presencias

Es ampliamente conocido que la enseñanza y el aprendizaje en línea difieren de la enseñanza y el aprendizaje tradicional en un salón de clase. Eso ha llevado a muchos expertos a recomendar un enfoque constructivista y andragógico como clave para un efectivo proceso educacional en entornos virtuales.

El marco que se presenta a continuación identifica cuatro áreas principales de atención para la enseñanza en línea efectiva. Fue desarrollado a partir del Modelo de Comunidad Inquisitiva de Garrison, Anderson y Archer (2000), al que se agrega una adición significativa: la presencia técnica y gerencial, que el modelo original no incluía.


1. Presencia técnica y gerencial

Los profesores en línea se ven en múltiples perspectivas, y una de ellas es la predisposición a abrazar una presencia técnica y gerencial para desarrollar sus clases por medio de la tecnología.

Una presencia gerencial técnica es un área valiosa en un mundo virtual, ya que hay un incremento en el uso de habilidades técnicas, diseño instructivo y gestión de contenidos para la adecuada enseñanza en línea. La presencia técnica y gerencial para el docente tiene que ver con la habilidad de interactuar, diseñar y preparar el contenido del curso utilizando las diferentes plataformas tecnológicas disponibles, lo que afectará los resultados esperados del curso.

Dicho simple: si el docente no domina la herramienta, la herramienta domina la clase.


2. Presencia docente

Es la tarea de estar presentes para facilitar, interactuar y guiar el proceso educativo. Los profesores son conscientes de la organización del curso y de la organización sistemática de contenidos, por ejemplo videos semanales, clases virtuales, tareas, lecturas requeridas, reflexiones y conversaciones en tiempo real en los foros de conversación semanal.

El uso de la instrucción directa como docentes implica comunicarse con los estudiantes, hacer un esfuerzo por conectar con ellos, planear y preparar los videos o clases, y estar activos participando en las reflexiones o foros.

La instrucción directa aumenta la presencia docente de siete maneras concretas: presentando contenido, centrando la discusión, resumiendo la discusión, confirmando la comprensión, diagnosticando conceptos erróneos, inyectando conocimientos de diversas fuentes y respondiendo a las preocupaciones técnicas de los estudiantes.


3. Presencia cognitiva

Es el entorno de aprendizaje diseñado estratégicamente por los docentes para activar los procesos cognitivos de sus estudiantes.

En modelos sincronizados esto se lleva a cabo por medio del diseño estratégico de las preguntas para los foros. En el modelo asincronizado se logra por medio de las conversaciones en la clase virtual. Los docentes deben desarrollar preguntas o reflexiones robustas que lleven a sus estudiantes a conectar contenidos fácticos, conceptuales y contextos teóricos.

Los profesores deben ser los arquitectos que facilitan el diálogo correcto en sus clases. Las preguntas en los foros semanales y las clases virtuales deben diseñarse para promover un pensamiento de nivel profundo y un aprendizaje significativo. La interconectividad y alineación del contenido semanal y las preguntas es muy importante.


4. Presencia socio relacional

Es la tarea de cultivar un sentido de comunidad, camaradería o confianza con los estudiantes virtuales.

Aquí está el riesgo más subestimado de la educación en línea. La distancia física puede impactar las relaciones sociales, y fácilmente los estudiantes pueden perder interés y desconectarse de la clase. Los docentes deben establecer estrategias para involucrarlos y promover relaciones cohesivas que conecten a los estudiantes entre ellos y con el curso.

El objetivo de los docentes en este caso sería fomentar la colaboración y promover el desarrollo de una comunidad de estudiantes que se apoyen mutuamente y refuercen el compromiso socio relacional.


El aprendizaje tiene que ser activo

Está claro que la enseñanza usando tecnología, y por ende el aprendizaje en línea, debe ser transformador y participativo. El uso de aprendizaje activo implica que los profesores deben llevar a sus estudiantes a dedicarse y participar a un mayor nivel. Los profesores son facilitadores que promueven conversaciones o reflexiones, que escuchan o leen detalladamente los foros de conversación semanal.

Las estrategias efectivas de enseñanza en línea deben poder activar la curiosidad de los alumnos sobre un tema de la clase, involucrar a los estudiantes en el aprendizaje, desarrollar habilidades de aprendizaje crítico, mantener a los estudiantes enfocados en la tarea, generar una interacción sostenida y útil en el aula y, en general, permitir y mejorar el aprendizaje del contenido del curso.


Una nota sobre la herramienta

Conviene agregar una advertencia que atraviesa toda esta discusión. La tecnología en sí misma no es ni buena ni mala, moralmente hablando. Buena o mala, en cierto sentido moral y ético, es la voluntad de sus usuarios.

Esa es, precisamente, la tarea en la vocación que privilegia a maestros y educadores. La responsabilidad es el valor fundamental, el más importante, en el territorio digital.

Y una frase para cerrar, que resume bien el sentido de todo el ejercicio: educar no puede ser solamente un medio para ganarme la vida, antes debe ser un medio para inspirar vida.


Conclusión

Es evidente que la educación virtual o en línea es de hecho diferente a la educación tradicional en persona, pero al mismo tiempo ambos métodos han demostrado ser efectivos para el aprendizaje y el proceso educativo. Todo el mundo tiene la capacidad de aprender contenido y desarrollar habilidades adecuadas por medio de una enseñanza en línea efectiva.

Es imperativo que los docentes se centren en desarrollar las cuatro áreas presentadas: presencia técnica y gerencial, presencia docente, presencia cognitiva y presencia socio relacional. Si se enfocan en este marco, no solo se convertirán en grandes profesores virtuales, sino que también veríamos mejoras en la evaluación de los resultados de aprendizaje y del proceso de enseñanza.

Las cifras no mienten. La realidad actual del Covid-19 impactó todas las esferas incluyendo la educación, y continúa llevándonos a ver la necesidad de que los docentes estén preparados para educar sus estudiantes con excelencia en cualquier modalidad.

Un último pensamiento: tú y yo siempre enseñamos a nuestros estudiantes a convertirse en aprendices de toda la vida. Ese nuevo entorno educativo en que vivimos requiere que nosotros mismos entremos en un proceso personal de desarrollo y aprendizaje que nos llevará a ser mejores docentes y líderes en todo tipo de contexto educativo, sea virtual o en persona.


Contenido basado en la revista Nuestra Jornada, cuarta edición, año 2020, de la Asociación Teológica Hispana.

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